Objetivos
Para lograr un proceso educativo completo, es imprescindible aunar fuerzas de: la familia y el centro. La interacción entre ambas instituciones es determinante para el equilibrio y progreso de nuestros/as alumnos/as. Debemos evitar las divergencias educacionales y para ello debe existir una coordinación en la actuación y un entendimiento pleno. Para que haya un pleno concierto educativo entre la familia y la escuela creemos conveniente marcar estos objetivos.
Objetivos para la familia
- Marcar unos criterios claros y constantes. (No ceder, para no desconcertar)
- Ofrecer auténtico afecto:
Demuestren a sus hijos/as que son importantes.
Acéptenles como son y no los comparen.
Estimúlenles en el trabajo y fomenten su responsabilidad en el estudio y en las tareas domésticas.
Favorezcan las condiciones adecuadas para el estudio, sin interrupciones ni teléfono.
- No consentir ni sobreprotegerles; ayúdenles a adquirir fortaleza, constancia austeridad y espíritu de sacrificio, prepárenles para la transición a la vida adulta.

- No recurran como norma a “premios “ para motivarles, su única obligación es el estudio, no hacen nada extraordinario si cumplen con su deber.
- No justifiquen lo “injustificable”.
- Tengan presente que la adolescencia es una fase conflictiva.
- Den ejemplo de aquellos valores que intentan transmitirles.
Objetivos para el profesorado
- Comunicar profesionalidad, ilusión afectividad y empatía.
- Incorporar la educación en valores a los contenidos curriculares.
- Explicar y aplicar los procedimientos, estrategias y técnicas más convenientes en cada materia.
- Razonarles la importancia de adquirir un hábito de estudio, de atención activa en las clases, de la necesidad de la reflexión, la concentración la constancia y el esfuerzo.

- Recoger en la programación de cada materia objetivos y procedimientos que desarrollen capacidades para que aprendan:
A pensar
A ser personas
A comportarse
A convivir
A actuar coherentemente con lo que creemos y les comunicamos